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domingo, 29 de agosto de 2010

¡Apple Store en Barcelona!

El 4 de septiembre se inaugura un Apple Store en Barcelona, en el centro comercial La Maquinista.


Ya que se han decidido, podian haberlo abierto en un sitio más céntrico, como la plaza Cataluña o L'Illa Diagonal.

¡Sólo nos faltan otros 3 para igualar a Nueva York!

P.D: He visto que en Madrid se inaugura otro el 11 de septiembre en Xanadú,  a 23 Km del centro de Madrid. La crisis aprieta...
http://www.apple.com/es/retail/xanadu/
(Por cierto, ¿estará Olivia Newton-John en la inauguración?).

viernes, 17 de julio de 2009

Recomendaciones de Jazz: Billie Holiday

“¿Cantantes de Jazz?: por un lado está Billie Holiday y, por otro, todas las demás”.
Boris Vian.


Billie Holiday (Philadelphia, 1915 - Nueva York, 1959) es considerada por muchos, entre quienes me cuento, la voz más importante de la historia del jazz, la que más ha influido en su evolución y uno de los músicos más grandes de todos los tiempos. La única cantante pura de Jazz que podría mirar de tú a tú a monstruos como Duke Ellington, Charlie Parker o Louis Armstrong.
John Hammond, manager de artistas y decubridor de innumerables talentos, estando en su lecho de muerte pidió como último deseo que le pusieran una canción de Billie Holiday. Quería que su voz fuera lo último que oyeran sus oídos al abandonar este mundo. Alguien tan arrogante y poco proclive a piropear como Frank Sinatra, reconoció en numerosas ocasiones que Billie era la influencia más grande que tuvo.

jueves, 5 de marzo de 2009

Auriculares portátiles

Con frecuencia me toca trabajar en salas técnicas, con el horroroso ruido de fondo de los servidores y el aire acondicionado que al cabo de un rato puede llegar a ser insoportable. En esos casos el iPod bordea en lo indispensable para aislarse del ruido externo y concentrarse en el trabajo (con una buena banda sonora de fondo).
En todas las revistas de gadgets hacen hincapié en la necesidad de sustituir los auriculares que vienen de serie con el iPod. Aunque son unos auriculares muy correctos, estoy de acuerdo en que si los sustituimos sacaremos mejor partido al iPod, pero con frecuencia los modelos que nos proponen son peores que los de Apple. La pega, para mí, de los auriculares de Apple es que son de tipo botón, es decir, se sujetan bastante firmemente en el trago de la oreja, pero no aislan completamente del ruido exterior. Además, todos los auriculares de este tipo pecan de lo mismo: una pobre respuesta en bajos, consecuencia del reducido tamaño del propio auricular. Cualquier aficionado a la alta fidelidad sabe que para producir una buena respuesta en graves es necesario una caja acústica GRANDE. Evidentemente, siempre podemos comprar unos auriculares externos (los grandes que recubren toda la oreja), que son los que ofrecen el mejor sonido, pero no son muy portátiles que digamos, y además tienen el inconveniente de una baja sensibilidad, con lo que hemos de subir mucho el volumen y la batería del iPod dura menos.
Para solventar este problema, los fabricantes han inventado los auriculares internos. Este tipo de auricular es de tamaño parecido al de botón, pero se coloca dentro del canal auditivo y además lleva un revestimiento de goma que ajusta perfectamente en el canal y "sella" la entrada, aislándonos casi completamente del ruido exterior, incluso sin poner música. La gracia de este sistema es que, al cerrarse completamente la cavidad auditiva, ésta se integra con el auricular, convirtiéndose en una perfecta caja de resonancia que acentúa las frecuencias graves.
He probado ya unos cuantos, siendo mi último (y costoso) error, unos Shure E210, que teóricamente son los que utilizan los músicos para aislarse tocando en directo. Me costaron más de $200 en NYC y ya nada más probarlos me di cuenta del error que cometí. Aunque son tremendamente eficaces aislándonos del ruido externo, la calidad de sonido es inferior a la de los auriculares de Apple, especialmente en las frecuencias altas, que suenan ásperas y agresivas.
Finalmente, he encontrado unos auriculares de este tipo que me satisfacen plenamente: los Denon AHC452 (69€). Hay un modelo más sencillo, el AHC252, que es casi igual de bueno y cuesta algo más barato. En ambos modelos el aislamiento del exterior es perfecto, las frecuencias altas suenan delicadas y los bajos son espectaculares. Es necesario, sin embargo, jugar con la posición del auricular, introduciéndolo primero a fondo en la cavidad auricular e ir extrayéndolo poco a poco hasta que notemos como el conducto queda sellado y el bajo se hace profundo y extenso. El efecto en ese momento es sorprendente.
Escuchando el tema "Junior's eyes" del Never Say Die! de Black Sabbath, no cabe la menor duda. Esa genial línea de bajo, el contundente trabajo del batería y uno de los mejores solos de Tony Iommi suenan gloriosos... y nos demuestran que también se puede confiar en el 8º disco de Black Sabbath.
Pasando al tema "Mama's got a girlfriend now" del Pleasure and Pain de Ben Harper y Tom Freund tampoco queda duda. La increíble presencia física de esta excepcional grabación acústica se materializa mágicamente dentro de nuestra cabeza.
Las grabaciones en archivo digital sin comprimir o con bitrate de 320 Kbps, por supuesto.

domingo, 4 de enero de 2009

Kind of Blue





A propósito del post sobre este disco que escribe mi amigo Josep Ros, y del artículo de El País que cita, me gustaría añadir una serie de reflexiones desordenadas sobre esta reedición, el álbum y lo que representa:



  1. El disco fue grabado en sólo 2 sesiones -2 de marzo y 22 de abril de 1959- en el que es, casi con toda seguridad, el mejor estudio de Jazz del mundo, el de 30th street en New York. No existe apenas material extra ni tomas alternativas porque el disco se grabó prácticamente a la primera. Aparte de 5 falsos inicios, todo lo que se escucha es la primera improvisación sobre una partitura muy sucinta que creó Miles Davis y que entregó al resto de músicos muy poco tiempo antes de la grabación.
  2. Sólo desde el año 1980 se cuentan unas 25 reediciones en diferentes formatos, ninguna de las cuales aporta material nuevo en realidad, dado lo expuesto en el punto anterior. Sólo las reediciones a partir de 1997 incorporaban dos mejoras interesantes: una corrección en el tempo de las grabaciones realizada para compensar un fallo de velocidad en la grabadora de 3 pistas usada en la sesión de marzo y una toma alternativa de "Flamenco Sketches".
  3. Esta edición que ha salido ahora está bautizada como "50th anniversary Collectors Edition" y se ha publicitado bastante, probablemente debido a su edición en estas fechas tan señaladas. Contiene un montón de material gráfico, 2 CD's, 1 DVD documental y el álbum en vinilo Azul. Aparte de los mencionados falsos inicios y algunos comentarios de Miles Davis que se escuchan en el CD adicional, lo más interesante de esta reedición es el exhaustivo libro explicativo, que además contiene un interesante galería fotográfica de la grabación.
  4. L@s no coleccionistas, que apunten a la edición de 1997 en CD (Columbia Jazz-CK-064935). Está mezclada en un viejo magnetófono Presto a válvulas, similar al usado en la grabación original, y el sonido es sencillamente impresionante. Huelga decir que esta obra no merece ser degustada en un maldito archivo informático.
  5. Personalmente, me parece curiosa la participación en el disco de Bill Evans, siendo legendario el odio furibundo de Miles Davis hacia los blancos. Evidentemente, no pudo sino rendirse a la sensibilidad y el sutil tecleo del que es probablemente el pianista más influyente de la historia del Jazz.
  6. Músicos de sucesivas generaciones y diferentes estilos han sucumbido ante el hechizo de esta obra. Carlos Santana se preguntaba: "¿Cómo se hace para entrar en el estudio con material 'normal' y salir con algo eterno?". El rapero Q-Tip lo define sacrílegamente como "La Biblia".
  7. Es difícil describir con palabras lo que se encierra en estos surcos (o pits). Lo que aquí hay es la inmortalización de dos extraordinariamente cortas sesiones de grabación, en que 7 monstruos de la música del siglo XX dejaron volar libremente su genio creativo.
  8. El placer que se obtiene saboreando obras de arte de este calibre difícilmente puede conseguirse en otra parte.

Escúchalo en Spotify.

viernes, 24 de octubre de 2008

Soporte físico y derechos de autor

Un pensamiento sobre los Derechos de autor, el descargar música de Internet, el Copyright y demás.
Más o menos a finales de los 70, siendo un crío aún, empecé a comprarme discos. Antes escuchaba lo que tenían mis padres o lo que había heredado de mis primos mayores. Los discos en esos años eran todos de vinilo, obviamente. Escuchabas el disco en el tocata de casa, el que el altavoz estaba en la misma tapadera del plato. Entonces, si querías llevarte el disco para escucharlo en el auto de papá durante un viaje largo, tenías que comprarte el cassette, porque las platinas estéreo decentes aún eran caras y elitistas.
En 1981, aproximadamente, se empezó a comercializar el CD. Yo empecé a comprar CD’s hacia 1986. Como siempre me ha gustado ir a la vanguardia de la tecnología, muchos de los discos que ya tenía en vinilo me los compré en CD. Los escuchaba y comparaba con el vinilo, en audiciones A/B (sincronizando las dos fuentes y conmutando entre ellas rápidamente para intentar escuchar las diferencias) y ya me mosqueé un poco. Sí, sonaba más limpio. Sí, no hacía el típico refrito. Sí, no se rallaba (siempre que lo trataras bien). Pero el sonido NO ERA MEJOR, y le faltaba algo: calidez, alma, presencia física, es difícil de describir.
Hacia el 82 nos compramos el primer Video, un betamax Sony. Aquello era la bomba. Tenias montones de películas en los videoclubs y podías grabar de la tele!!.
Hacia el año 97 apareció el DVD. Ahora te comprabas otra vez lo que ya tenías en Video, disco, CD, ó cassette. Pero bueno, esta vez tenías imagen en muy alta calidad, sonido multicanal envolvente, multidiomas en caso de las películas, etc. Era un punto poder comprar DVD’s de conciertos y por fin VER lo que habías estado sólo escuchando durante tanto tiempo.
Alrededor del 2000, la industria se saca de la manga el Súper Audio CD (SACD) y el DVD Audio. Estos formatos, ahora prácticamente difuntos (especialmente el segundo), proporcionan sonido multicanal (ó sólo estéreo) de muy alta calidad. A la hora de la verdad, en muchos casos no se nota la diferencia entre el CD y el SACD, pero en otros casos muy concretos la experiencia musical mejora dramáticamente. Escuchar discos como el “The Dark Side of the moon” de Pink Floyd, que originalmente fue concebido en multicanal envolvente, es toda una revelación. Gente como Peter Gabriel, Mike Oldfield o Neil Young, han abrazado alguno de estos formatos de música multicanal alegando que con sólo dos canales no tenían “espacio” para meter todos los instrumentos y efectos que tenían en mente. En cambio, escuchar otros discos que se han remezclado en multicanal cuando originalmente eran sólo estéreo, es cuanto menos, un poco “raro”. Una vez más, yo, y muchos otros incautos, hemos comprado en SACD o DVD Audio discos que ya teníamos en cualquiera de los otros formatos “antiguos”, esperando obtener las ventajas prometidas por las nuevas tecnologías.
Desde hace un par de años, hemos asistido atónitos a la lucha entre dos formatos de Video de alta definición: Blu Ray y HD DVD. Ha ganado el Blu Ray y han perdido los consumidores que se inclinaron por el HD DVD. Las películas que yo he visto en las estanterías de las tiendas en uno y otro formato, evidentemente, son las mismas de siempre y muchas de las cuales ya las tenemos en VHS y/o DVD.
Y aquí llega (por fin) mi reflexión: cada vez que he ido a la tienda de discos a comprarme de nuevo el mismo disco en otro formato, NADIE ME PREGUNTÓ SI YA TENÍA EL DISCO. No me descontaron la parte de los derechos de autor que ya había pagado antes. No me ofrecieron cambiarme el disco viejo por el nuevo pagando sólo el coste del soporte físico. Razonamiento matemático lógico: lo que estamos pagando cada vez es sólo el SOPORTE FISICO. Los derechos de autor, aparentemente, están por ahí flotando, pero no van ligados al soporte físico.
Está clarísimo que cuando nos bajamos (ilegalmente, dicen) música o películas de Internet no nos estamos bajando nada físico: son simples bytes que se graban en nuestro disco duro. Si no robamos ningún soporte físico, ¿por qué estamos haciendo algo ilegal?. ¿No es también ilegal cobrarme una y otra vez por la misma cosa?
Claro que, por una parte, según este razonamiento, tiene sentido que si quiero grabar en un CD la música bajada ilegalmente, me hagan pagar un dinero en concepto de derechos de autor en el precio de los CD’s vírgenes, pero por otra, si bajo música pagando de iTunes o Amazon y la quiero grabar en un CD, ¿por qué tengo que pagar dos veces los derechos de autor?. ¿No tendrían que vender dos tipos de CD’s vírgenes, los “con derechos de autor” y los “sin derechos de autor”?... Pero bueno, creo que ya se me está yendo la olla. Buenas noches…



El CD como objeto de diseño industrial moderno.
(Museum Of Modern Art. NYC.)

martes, 2 de septiembre de 2008

Friends forever

Hace unos meses pillé en eBay en una increíble oferta (80€) la colección completa en DVD, las 10 temporadas, de "Friends". Contando que cada temporada cuesta normalmente sobre los 30€, fue una auténtica ganga (aunque nada comparado con bajártela, está claro). Varios meses después y tras recorrerme toda la serie entera un par de veces, he llegado a la conclusión de que estamos ante la mejor sitcom (comedia de situación) de la historia de la televisión, y no exagero un ápice. Una verdadera obra maestra cómica y una máquina de precisión de entretener y hacer reír.

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