sábado, 13 de agosto de 2016

En fuerte rotación: The Cars, "Heartbeat City" Gold HDCD

(Artículo publicado originalmente el 20/08/2010)


Hay momentos puntuales en nuestra vida que por alguna razón seguimos recordando no importa cuanto tiempo haya pasado. Uno de estos momentos para mi, fue hace un montón de años, en el Mini Estadi de Barcelona,  en los prolegómenos de un  concierto de Queen en su Magic Tour. Sus mejores años, discográficamente hablando, eran historia pero, en concierto, Queen seguían siendo uno de los mayores espectáculos del planeta, con Freddie Mercury en pleno apogeo como frontman, cantando mejor que nunca y manejando las masas a su antojo.
Estábamos tomando cerveza y esperando que salieran las estrellas de la noche mientras iba desfilando música variada a través del impresionante sistema de sonido de 500.000 watios de potencia cuando, de pronto, empezó a sonar una canción que captó mi atención inmediatamente. Era un tema increíble, crepuscular y sentido.
"Son 'The Cars' -me dijo uno de mis amigos- quiero comprarme algún disco de ellos".
Ese tema, como el momento, se me quedó grabado en la mente sin remisión, y al  poco tiempo me tuve que comprar el LP que lo contenía. El tema se llamaba "Drive" y el LP era "Heartbeat City".
Este disco, al igual que el resto de la discografía de The Cars, constituyó buena parte de la banda sonora de mis juergas juveniles. Aunque no he dejado de escucharlo y disfrutarlo desde aquel lejano día, hace poco adquirí esta edición limitada para coleccionistas que me ha llevado a un nuevo nivel. Chapado en oro de 24 KT para darle mayor durabilidad y un toque de distinción, remasterizado desde las cintas originales sin ningún tipo de compresión y codificado en HDCD para exprimir todo el jugo al soporte, la diferencia de calidad sonora respecto al CD que llevo años escuchando es dramática.

[Para quien le interese lo que es la compresión del audio digital (no estoy hablando del MP3), hay varios ejemplos ilustrativos en Youtube, especialmente este vídeo (en inglés).  Técnicamente se conoce como la "Loudness War" o "guerra del volumen", según la wiki. Básicamente es un proceso de ecualización de la música para elevar el volumen de los pasajes menos fuertes con el fin de igualarlos con los más fuertes. Debido a la naturaleza logarítmica de la percepción auditiva humana, tenemos la ilusión de que algo más fuerte, suena mejor. Esta ecualización se realiza durante el proceso de masterización del disco y con ella se persigue una ilusión de mejor sonido, especialmente en equipos portátiles (el del coche, por ejemplo), pero, lamentablemente, también le resta rango dinámico y aireación a la música, destrozándola desde el punto de vista audiófilo. Un clavo más en el flamante ataúd del CD...]

"Heartbeat city" (1984) era el quinto LP de The Cars, un grupo de Boston surgido en la época de la New Wave (1977), enormemente exitoso y vendedor en los Estados Unidos y prácticamente desconocido en España, donde en esos tiempos (era pre-internet) íbamos (empezando por mi) varios años atrasados en el tema musical (se descubrían los discos tiempo después de ser publicados, yo ví el primer punky en 1980, etc.).
El grupo lo constituyeron Ric Ocasek (líder, compositor del 90% de material, guitarra rítmica y voz), Elliot Easton (guitarra solista, para mi excepcional, que tras la disolución del grupo participó en Creedence Clearwater Revisited), Ben Orr (bajo y voz, murió en 2000 por un cáncer de páncreas -RIP-), Greg Hawkes (teclista imaginativo y compositor junto con Ocasek de varios temas del grupo) y  David Robinson (batería, antes fue co-fundador de los Modern Lovers de Jonathan Richman).
El atractivo que encierra este disco empieza ya por la portada, un cuadro sorprendente obra del artista Pop Peter Phillips llamado "Art-O-Matic Loop di Loop", pintado en 1972 y que ahora parece que se encuentra expuesto en un museo de Berlín, aunque, según he investigado, puede ser que fuera adquirido por un coleccionista particular en alguna subasta.
Peter Phillips Art-O-Matic Loop Di Loop: 1972
De este disco se extrajeron cinco singles, de los cuales se rodaron unos video-clips buenísimos, enlazados formando una especie de alocada historieta conceptual dirigida nada menos que por Andy Warhol (que  también dirige un video y aparece en él interpretando a un barman) y que fue publicada en VHS, Beta y Laserdisc. No entiendo cómo no se ha reeditado en DVD, por cierto. Recuerdo especialmente que el video de "You might think" ganó el premio Midem como mejor video musical del año y fue programado incesantemente por la MTV en esos días y en los años siguientes. Si tuviera que escoger una canción para despertarme por las mañanas y empezar el día con energía, esta es una de las primeras que acuden a mi mente.
La música contenida en estos surcos es extremadamente comercial y asequible, de esa que entra a la primera, pero en absoluto facilona ni banal, pues se evidencia disfrutable y vigente (al menos para mí) casi 30 años después de ser publicada, y la prueba del tiempo es implacable y reveladora. Además, para mi, la comercialidad bien entendida no revela superficialidad, sino ánimo de comunicar, entretener sin pretensiones y llegar al mayor número de gente posible.
El tema que abre el disco, "Hello Again" encarna la faceta más trivial y festiva del disco, pero no es ni mucho menos representativo de la calidad y trascendencia de otros temas, como "It's not the night", o el mencionado "Drive", que, al contrario de la primera impresión al escucharlo,  no es una simple balada romántica, sino que trata muy respetuosamente algo tan serio como es el transtorno bipolar. Por cierto, el video de "Drive" estaba protagonizado por la espectacular super-modelo Paulina Porizkova, que acabó casándose con Rick Ocasek (ventajas de ser el "Boss").
El sonido del disco es moderno, lujoso y sofisticado, como imaginamos sería la impuntual Jackie de "Heartbeat City", a la que increpan en este tema genial que uno se imagina escuchando en buena compañía en el estéreo de un descapotable conduciendo durante la puesta de sol por alguna carretera secundaria.
Su puesta en escena era gélida, autosuficiente, casi chulesca, pero al mismo tiempo refinada y poética, como se aprecia en el video de "Why can't I have you", balada excepcional.
Y así van circulando una detrás de otra las diez canciones que componen el disco, entrándonos tan fácil y agradablemente como una cerveza helada en un caluroso día estival.

Una vez memorizado este disco de tanto escucharlo, descubrir toda su discografía hacia atrás fue una experiencia divertida y excitante. En conjunto, "Heartbeat City" es su disco más comercial y asequible, y un buen punto de partida para conocerles, pero en mi opinión su mejor obra fue su primer LP, "The Cars" (1978), uno de los discos de debut más frescos y redondos de toda la historia del Pop. Este disco sí que precisa de varias escuchas para apreciarlo, pero una vez se le coge el punto, la cara B en especial, con sus 4 temas enlazados, forma un conjunto irresistible, lo que podría ser su particular visión del Rock Progresivo, con un trabajo excepcional de Elliot Easton. Este disco me gusta tanto que, hace poco, adquiriendo una copia en vinilo de Mobile Fidelity (los mejores vinilos creados por el ser humano), se me fue el dedo y compré dos copias sin percatarme. No importa, una la guardaré sin desprecintar y seguro que de aquí a un tiempo valdrá más, como un buen vino de crianza (es una serie limitada y numerada).

El siguiente disco, "Candy-O" (1979), aparte de la impagable portada de Alberto Vargas, es una digna continuación del anterior, con algo menos de cohesión global como LP, pero con temas irresistibles como "Let's go", "Dangerous type" o "Since I held you", que siguen manteniendo el irrefrenable optimismo que transmite su música. Está a punto de salir su correspondiente edición de Mobile fidelity y yo estoy ya haciendo cola en Internet para comprarla.

El delicado tercer Lp lo despachan con "Panorama" (1980), sin apenas evolucionar, pero a un nivel cualitativo similar al anterior, con temas tan logrados como "Touch and go", "You wear those eyes" o "Running to you".

Con "Shake it up" (1981) vuelven a elevar el listón con bombas comerciales como el tema que da título al LP (otro candidato a despertador ideal) o "Since you're gone" que, a pesar de hablar de la partida de su amada, lo hace en el tono alegre y esperanzador omnipresente en toda su música. Estos dos superhits, junto a baladas románticas como "I'm not the one" o temazos como "Cruiser", componen la que probablemente es su obra más compacta y redonda, y tal vez la más paradigmática de su estilo:  
Letras lacónicas, cultas y elaboradas, concebidas para que la voz se integre con la música sin restarle protagonismo. Estructura de las canciones rítmicamente imperturbable y  maquinal, hecha con cajas de ritmos y batería, y por encima circulando melodías, acordes, riffs, efectos sonoros y poemas que atacan directamente al corazón. Mostrando sus influencias sin recato (Bowie, Beatles), pero añadiendo a su explosivo cóctel ingredientes propios que hacen su propuesta única y agitándolo hasta conseguir un combinado tan irresistible como un Cacique con Coca Cola. En definitiva, solo Rock'n'roll, pero con una vuelta de tuerca dada con personalidad y originalidad. ¡Ah!, de este disco también tengo mi copia en Mobile Fidelity, por supuesto.

Después de "Heartbeat City" salió el consabido "Greatest Hits", con un tema nuevo como gancho, "Tonight she comes", que no aportaba nada nuevo, excepto dinero a las abultadas cuentas corrientes de nuestros Coches.

"Door to door" (1987)  fue su canto del cisne como grupo y un traspié comercial relativo. Aunque el disco no estaba mal, con "Heartbeat City" ya estaba todo dicho, y muy bien dicho. De haberlo dejado ahí, habrían podido presumir de saber dejar la fiesta en el momento cumbre, en ese que todo ya va irremisiblemente cuesta abajo, pero ya sabemos que saber retirarse a tiempo no es una cualidad común en el ser humano. A pesar de todo, aún sabían hacer grandes temas como "Strap me in", "Wound up on you" o "Go away" y el single "You are the girl" era tan alegre y comercial como siempre, con un vídeo bastante divertido, reivindicando en algún momento a la olvidada película "Galáctica", con sus mujeres alienigenas de 4 pechos y dos bocas. 

Toda su discografía se encuentra en Spotify, y para mi toda es recomendable para cualquier momento en que queramos elevar nuestro estado de ánimo.

 Adoro a los Cars porque eran/son buenos, comerciales y creativos. Porque su música regala al que la escucha alegría, fuerza para olvidarnos de los problemas y ganas de VIVIR. Porque son a la música lo que "Friends" a la televisión: un chute de Prozac directo en vena. Que dejaran la escena un poquito más tarde de lo deseado no me quitará jamás el placer que sentí al escuchar "Drive" por primera vez... y las sucesivas.

Epílogo: Recupero este artículo ya que por fin ha salido "Heartbeat city" en edición limitada de Mobile Fidelity en SACD y en vinilo de 180g, y por supuesto ya forma parte de mi colección (ambos formatos). ¿Teniendo estos vinilos quién se pone a escuchar CD's?
También salió en DVD hace algún tiempo la colección de videoclips de "Heartbeat city". Imprescindible documento audiovisual de lo que eran los 80's.

1 comentario:

  1. Inevitable llegir aquest article i anar directa a Spotify a escoltar i cantar "You might think", 100% bon rollo! Petons Big brother

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